El hecho opacó las celebraciones familiares en el sur tucumano. Familias expusieron en redes imágenes de alfileres y ganchos insertados en los dulces y las autoridades advierten la necesidad de revisar todo el material recolectado.
Lo que debía ser una jornada de juego y festejos comunitarios terminó convirtiéndose en motivo de fuerte alarma para las familias de Aguilares. Tras las recorridas por los festejos de Halloween, donde miles de niños y jóvenes tucumanos salieron a las calles a pedir caramelos bajo la consigna de “dulce o travesura”, se multiplicaron las denuncias por la entrega de golosinas intervenidas con objetos metálicos y punzantes.
La gravedad del caso radica en que la mayoría de las actividades de la fecha se venían desarrollando de manera festiva y pacífica en distintos puntos de la provincia. Sin embargo, la detección de agujas, alfileres y ganchos ocultos intencionadamente dentro del envoltorio de varios caramelos encendió de inmediato las alarmas de los tutores, ante el evidente riesgo de ahogamiento o lesiones graves en caso de ingesta accidental.
A través de la difusión masiva de fotografías y testimonios en plataformas digitales, los propios vecinos dejaron al descubierto la maniobra y coordinaron advertencias para evitar que los menores consuman los productos sin previa inspección de un adulto.
Ante esta situación, las autoridades policiales e institucionales de la zona tomaron conocimiento de las denuncias públicas y recomendaron a los padres descartar cualquier golosina cuyo paquete presente perforaciones o signos de haber sido manipulado. Asimismo, se analizan las evidencias publicadas para avanzar en la identificación de la procedencia de dichos elementos.


