Un informe del Grupo Atenas confirma que el margen para consumo no esencial se redujo del 53% al 36%, dejando a millones de hogares con presupuestos diarios de subsistencia.
El escenario económico para las familias argentinas ha sufrido una transformación negativa que hoy se traduce en una asfixia financiera cotidiana. Según el último relevamiento realizado por el Grupo Atenas, el denominado “ingreso disponible” —aquellos fondos que quedan en el hogar tras cancelar gastos fijos como alquiler, tarifas, transporte y educación— ha experimentado una caída estrepitosa del 17% en los últimos diez años, ubicándose actualmente en apenas un 36% del ingreso total.
Este fenómeno marca un quiebre en la estructura de consumo. Hace una década, las familias disponían de más de la mitad de su sueldo para alimentos, indumentaria y esparcimiento. Hoy, la mayor parte del salario se diluye en obligaciones rígidas, dejando un margen de maniobra cada vez más estrecho para el bienestar general.
Un deterioro en tres etapas El informe detalla que esta pérdida de poder adquisitivo no fue un evento aislado, sino un proceso dividido en tres periodos críticos. El primero se registró durante la gestión de Mauricio Macri; el segundo consistió en un estancamiento sin recuperación durante el gobierno del Frente de Todos; y el tercero se manifiesta en una nueva y acelerada caída en el inicio de la presidencia de Javier Milei. Esta acumulación de crisis ha llevado a que el 90% de los hogares cuente con menos de $60.000 diarios para afrontar el resto del mes.
El impacto en la mesa familiar Para graficar la crudeza de los números, el estudio analiza un hogar de tres integrantes con un ingreso de $1.224.733 mensuales. Una vez pagados los servicios y la vivienda, a esta familia le restan $26.758 por día. Si se divide ese monto por cada miembro, el resultado es de aproximadamente $8.600 diarios. Esta cifra resulta alarmante si se considera que apenas alcanza para comprar un kilo de carne y algunos productos básicos, dejando fuera cualquier posibilidad de ahorro o gasto imprevisto.
Desigualdad y brecha social La brecha entre los extremos de la pirámide social también se ha ensanchado. El decil más alto (el 10% más rico) cuenta con un ingreso libre diario de $102.000, mientras que en el otro extremo, el sector más vulnerable dispone de apenas $7.900. El informe concluye que hay más de 4,4 millones de personas cuyo presupuesto diario para comer y vestirse es inferior al costo de un kilo de asado, lo que anticipa un panorama complejo para el consumo masivo en los próximos meses.

