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Messi y la final de su vida: doblete, penal y las lágrimas del campeón del mundo con la Selección Argentina

La Pulga, figura estelar y autor de un doblete en el tiempo reglamentario y un penal en la definición, levantó la única copa que le faltaba a su glorioso ciclo con la camiseta albiceleste.

 

a foto que todos los hinchas albicelestes y amantes del fútbol estaban esperando. La que no pudo ser en Brasil 2014, la que se convirtió en realidad en Qatar 2022. Será poster, remera, fondo de pantalla. Y es historia pura. Porque después de tanto gambetear las patadas del destino, Lionel Messi se consagró campeón del mundo y levantó el trofeo dorado que le quedaba pendiente a su glorioso ciclo con la Selección Argentina.

Del otro lado estaba la temible Francia, la de Kylian Mbappé, Antoine Griezmann y una constelación de figuras, pero poco le importó a la Pulga y sus laderos, que la maniataron desde el primer segundo y le ganaron cada una de las pelotas divididas en la etapa inicial.

La Scaloneta se marchó al vestuario con una victoria cómoda y justa por 2-0 ante Les Bleus. Antes de la media hora, el capitán y N°10 nacional abrió el marcador con una sutil definición desde los doce pasos. Nada pudo hacer Hugo Lloris para evitar su conquista. Tampoco un cuarto de hora después con el golazo de Ángel Di María, quien le puso el broche de oro a una exquisita jugada que arrancó en los pies de Messi.

En el complemento, más allá del claro dominio albiceleste durante casi 33 minutos y las pinceladas del rosarino, Francia logró el empate en una ráfaga por medio de Mbappé y Leo pasó de la euforia a la bronca en un abrir y cerrar de ojos. Es por eso que el título -y la historia futbolera de dos países- se tuvo que dirimir en el tiempo suplementario.

Cuando ninguno de los elencos encontraba los caminos para marcar un nuevo gol, Messi sacó el 3-2 de la galera y volvió a inundar los ojos de todos los hinchas del Lusail y de los 46 millones de argentinos en el país: a los cuatro del segundo tiempo extra, aprovechó un rebote del arquero galo tras un bombazo de Lautaro Martínez y la mandó a guardar.

Sin embargo, dicen que una conquista no se disfruta de la misma manera si no se sufre en el proceso. A tan solo un instante del último silbatazo del polaco Szymon Marciniak, Gonzalo Montiel no pudo sacar la mano ante un remate francés y Mbappé, quién sino, firmó el 3-3 y obligó a definir la historia por la pena máxima.

Como ocurrió con Países Bajos, Emiliano Dibu Martínez se hizo gigante, Messi no falló el primero y la Selección Argentina, después de 36 años, volvió a levantar el trofeo dorado al firmamento de Doha. Las cámaras de la TV mostraron las lágrimas de Messi en el verde césped, de su familia en las tribunas y de todos sus compañeros, que demostraron que van a la guerra con él y, todos juntos, pudieron lograr el máximo objetivo: que pueda bordarse al pecho la estrella que le faltaba a su gloriosa etapa con la Mayor. El fútbol hoy es un poco más justo.

 

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