Mientras una pesada atmósfera asfixiaba a los lugareños y a toda la gente que se desplazaba de paso y un sol laseraba la piel cuando atravesaba la bruma con sus rayos, dos hermanos del Barrio Julio Abraham recorrían juntos la Avda Rivadavia a la Altura del límite con Banda del Río Salí. Hasta que, sin entender cómo, el mayor de 12 años perdió de vista a su hermanito de solo 7 años.
El adolescente pensó primero que se le había escondido para jugarle una broma. Pero como pasaba el tiempo y no volvió a verlo, corrió despedazado de angustia hasta su casa, para contarle a sus padres lo que había ocurrido.
Ante cuya emergencia, todos los familiares empezaron a movilizarse en la búsqueda desesperada de Jonás, incluso poniendo en conocimiento de la desventura del chico al servicio 911.
Llamado que activó un inmediato despliegue de motoristas de la Policía Provincial y la PLA para sumarse al rastreo del infante perdido.
Y así y con mucha suerte, hacia las horas en las que el sol ya se ladeaba sobre los cerros, un agente gritó “Aquí está”.
Resulta que el niño se había ido por una cuneta y luego a disfrutar de unos juegos infantiles en una plaza cercana. Y lo que para él fue un largo disfrute, para su hermano y todo su entorno afectivo era una angustia desbordante. Cómo será que la pasó de bien, que no registró el paso de muchas horas que, cuando quiso buscar a su hermano mayor, éste ya había regresado a casa muy asustado.
Lo demás es anecdótico, ya que las Fuerzas de Seguridad pudieron devolver sano y salvo a Jonás, cuya padres, familiares y allegados, celebraban el ansiado reencuentro.
La exitosa busqueda estuvo a cargo del Sub-Crio. Onaindia Adrián y el jefe de comisaría el Crio. Ortíz Pastor.


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