La plaza de la Ciudad es para muchos el principal punto de encuentro y esparcimiento y es imposible revisar la historia de nuestras vidas en Alderetes sin traer a la memoria alguna imagen de momentos vividos en nuestra querida Plaza 24 de Septiembre.
La historia y la tradición de Alderetes han hecho del principal pulmón de la ciudad el centro de la vida social para muchas generaciones de sus habitantes, en torno a ella se encuentran emplazadas las principales instituciones de la ciudad y a lo largo de la historia hemos visto pasar diferentes instalaciones comerciales que con sus características particulares vestían de color y alegría el entorno.
Recuerdo vívidamente las charlas en la mesa familiar donde mis padres y hermanos contaban sus historias y me hablaban de una plaza distinta a la que yo conocí en mi infancia. Contaban que la plaza tenía alambrados alrededor y molinetes en las esquinas ya que en esos tiempos era muy habitual que los vecinos tuvieran un estilo de vida más rural y algunos tenían en sus casas animales de granja que en ocasiones gustaban de visitar la plaza para pastar, hablaban también de una fuente que ocupaba el centro del paseo familiar.
Ya desde la propia experiencia recuerdo al tan temido y respetado placero, aquel popular personaje, que siendo un empleado municipal cuidaba con ahínco los jardines y los juegos infantiles de la plaza y que no dudaba reprenderte, varilla en mano, si te aventuraste a cortar una flor o maltratar los jueguitos. Las generaciones que vivimos nuestra infancia y adolescencia entre los 70 y 80 deben recordar muy bien a este protagonista de la historia alderetense.
Sin duda la década del 90 marcó un antes y un después para los que hoy rondamos entre nuestros 30 y pico y 50 jóvenes años. los interminables paseos musicales donde el querido y recordado Ale Mahfoud (QUEPD) junto a todo su equipo de colaboradores nos deleitaba con la mejor música y propiciaba el ambiente para el encuentro de nuestra juventud, encuentros en donde pasamos los mejores momentos y en los que muchos tuvieron la oportunidad de conocer el amor, y algunos de ellos continúan unidos hasta hoy.
Después de esta época de oro la plaza como símbolo principal de la ciudad vivió tiempos de total abandono convirtiéndose en un lugar sombrío y de mucha oscuridad (literal, no había ni un foco) creo que no me equivoco al decir que muchos de nosotros solo queremos dejar atrás aquel recuerdo, pero ¿por qué decidí escribir todo esto? pues simplemente porque, como cada día, desde hace años camino por la plaza como paso obligado entre mi trabajo y mi hogar y es verdaderamente innegable ver como poco a poco nuestra querida plaza está volviendo a la vida, resurgiendo en sus jardines y en su mantenimiento diario.
No soy adepto al deporte, ni al estilo de vida fitness pero siguiendo el consejo médico decidí salir a mover un poco mi humanidad con una caminata diaria y desde esta experiencia pude observar los cambios positivos que nuestra plaza va mostrando día a día y particularmente como la familia alderetense está tomando nuevamente posesión de este espacio que es nuestro y que simplemente está volviendo a ser lo que nunca debió dejar de ser, ese lugar donde la familia se junta a compartir y a escribir los momentos que relatarán las historias de las generaciones futuras.
Si tienes alguna historia que hayas vivido en la plaza y quieres compartirla con nuestros lectores, deja tu comentario y permitínos ser parte de ella.
Por Vicente Cáceres Retto





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