Desde todos los ámbitos sanitarios concuerdan que se hace necesario y urgente “que los pacientes infectados y recuperados, se acerquen y donen su plasma para ayudar al tratamiento a los nuevos contagiados”.
Claves en la utilización del plasma sanguíneo.
Hasta hoy se observó que su aplicación disminuye la mortalidad.
También se definió que el plasma no cura el coronavirus.
Pero sí se ha comprobado que ayuda a disminuir los síntomas, a evitar o reducir el tiempo de uso de las camas de Terapia Intensiva hasta la mitad.
También baja la demanda de cantidad de oxígeno usado en los tratamientos.
Además se estableció que el uso del plasma mejora las posibilidades de sobrevida en aquellos pacientes de mayor riesgo.
Se sobre entiende que siempre en los casos graves, pueden ocurrir complicaciones en función de edad avanzada o la pre-existencia de comorbilidades, como: hipertensión, diabetes, obesidad, EPOC y otras. Como también que la administración temprana de plasma en estos pacientes es beneficiosa.
Si nos adentramos al proceso de los duros tratamientos, en general quedó demostrado que las complicaciones obedecen a la generación de pequeños trombos o coágulos en el pulmón, de los que devienen infartos o ACV. Ante tales contingencias, se suministran anticoagulantes.
En cuanto a las citoquinas, siempre muy útiles en el proceso antinflamatorio, éstas a veces producen como *tormenta de citoquinas, lo que daña órganos y provoca fallas multi-orgánica, entonces y para disminuir esa reacción, se apela a los corticoides, más la aplicación oportuna del plasma, dado que así se baja la carga viral, con sus peligrosas complicaciones.
Otra consideración de peso es que el uso del plasma, es uno de los tratamientos que mejores resultados han dado hasta el momento.
Y qué más podríamos agregar, si ya se conoce que por cada donación de plasma sanguíneo ‘recuperado’, se podría salvar hasta a cuatro personas.


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