“Discriminó a más de 220.000 tucumanos”, plantearon los opositores.
Durante 2023 el gobierno de la provincia bajo la gestión de Juan Manzur, repartió fondos discrecionales a los municipios de la provincia. El monto asciende a la friolera de 24 mil millones de pesos.
Lo primero que hay que decir es que todo ese dinero no fue para obras y beneficios de los vecinos, porque de ser así se podrían observar las mejoras en infraestructura física, que las hay pero muy pocas y austeras en costo. Gran parte de ese dinero seguramente se fue a las cuentas privadas de algunos administradores, no todos, que por cierto llegaron al sueño de ser millonarios en medio de las vidas arruinadas y pauperizadas de sus vecinos.
Lo otro que hay que señalar es que el reparto fue de acuerdo al índice de amistad o testosterona del gobernador. No hay forma de explicar por qué un municipio recibió más de 3 mil millones, otro 2 mil millones y otros cero pesos.
Los gobernantes como Manzur se olvidan que son transitorios «administradores» de los fondos públicos. Que esos dineros que ellos administran tienen su origen en los bolsillos de los ciudadanos en calidad de contribuyentes, y que pagan los impuestos para que el Estado tenga dinero para invertirlos equitativamente y asigne partidas con criterios claros respetando la proporcionalidad y el simétrico equilibrio.
Manzur fue un nefasto administrador. Fue un garca que afectó con ese reparto desigual a ciudadanos de municipios a los cuales no les transfirió dinero, siendo que los necesitaban y se lo merecían. El dinero lo tenía, solo que los repartió con pautas alejadas de los parámetros objetivos de la equidad.
La calidad de los gobernantes se la puede medir en función de calidad de sus políticas llevadas adelante y la forma en que administran los fondos públicos que los ciudadanos les confían. La distribución injusta de esos dineros entre los municipios significa una brutal ruptura del contrato social que no está escrito pera que existe, sin el cual la sociedad no podría concretarse.
Cuando el ex gobernador Manzur decidió no girarle dinero a algunos municipios decidió desentenderse de su compromiso como representante con esos sectores de la población, muchos de ellos lo votaron pero el les pagó con la más burda traición: la maldad.
El reparto inequitativo de fondos públicos a los municipios llevados a cabo por Manzur se pudo hacer por el desapego que tenía con los valores más elementales que rigen la conducta de los administradores de la cosa pública.

