Ante el tribunal, Ale sostuvo que el domingo 26 de febrero de 2006, alrededor de las 21, circulaba en moto por la zona de la vía sobre avenida Rivadavia, en Alderetes, cuando se cruzó con una joven a la que identificó como Paulina. Según relató, regresaba de presenciar el clásico tucumano entre Atlético y San Martín.
Su versión ubica a la joven con vida unas 13 horas después del momento en que se habría producido su desaparición, lo que contradice la línea principal de la investigación.
Sin embargo, durante su declaración, el propio testigo reconoció que esa noche había consumido alcohol y que padece problemas de visión, lo que debilitó su credibilidad. Estas admisiones pusieron su relato bajo la lupa tanto del tribunal como de las partes.
El testimonio ya había sido presentado en otras instancias, pero fue desestimado por los investigadores y también por la familia de la víctima, encabezada por Alberto Lebbos, quienes lo consideran poco fiable. A pesar de ello, el hombre nunca fue imputado por falso testimonio.
En contrapartida, durante la misma jornada declararon peritos y un médico forense que ratificaron que la muerte de Paulina se produjo al menos diez días antes del hallazgo del cuerpo, reforzando la hipótesis sostenida por la acusación y contradiciendo de manera directa lo expuesto por el testigo.
El juicio continúa en Tucumán en medio de declaraciones cruzadas, dudas y fuertes contrapuntos, en un caso que, a casi dos décadas, sigue generando conmoción y reclamos de justicia.

