Cortaron la transmisión de Telefe y Canal 10 para mostrar el acto que realizó el gobernador con sus seguidores en Alderetes
El problema de fondo es precisamente el gasto de fondos públicos que los ciudadanos tributan y se están despilfarrando
Las actitudes que tuvieron lugar en plena campaña de las internas partidarias dejaron en claro que Nuestra Provincia padece de una triste y baja calidad institucional. Con una tremenda y lamentable falta de ética demostrada por todo el gabinete del Palacio de Gobierno, que –en un primer momento- hizo el extravagante amague de pedir que se modifique la Constitución Provincial para su re-elección.
Con un tremendo absolutismo, el Primer Mandatario ejerce el poder, con una insoportable soberbia que lo lleva incluso a pagar por ‘diestra y siniestra’, con tal que la gente lo vote ‘Sí o Sí’, prometiendo dar los contratos que quieran a los concurrentes a sus actos.
En una carísima transmisión en cadena, ayer el gobernador hizo suspender la transmisión de novelas en los principales canales de televisión tucumanos, para que la gente vea y escuche sus mentiras.
Ya todos sabemos que pagó 5 mil pesos por cada falso plan que hacía efectivo en el hipódromo, aprovechándose de tantas personas necesitadas. Pero como si eso fuera poco, también pagó mil pesos a mucha gente necesitada para que se llegue a sus actos, que tienen menos gente que las colas del hipódromo.
Pero ahí no termina todo, ya que están ofreciendo cantidades descomunales de dinero por cada voto. Menos mal que ya hubo gente que adelantó que les recibirá el dinero pero votará a Jaldo.
Todo es obvio en este auténtico desprecio a la cultura democrática.
Realmente, este comportamiento no sirve, ni aporta mejora institucional alguna. Con lo cual, todo se reduce a una gran pena y a la pérdida de una gran oportunidad de recrear hábitos superadores del ejercicio democrático.
Y así se lo vio a su pre-candidato Yedlin, cuando al presenciar actos en lugares remotos, se ponía en evidencia que ni los había escuchado nombrar, al reconocer que estaba deslumbrado por la belleza de algunos de esos parajes provinciales, en un desvergonzado ‘sincericidio’, dando otra señal de su evidente desconocimiento de la realidad territorial de Nuestro Tucumán profundo.
A su turno, en el acto de Alderetes, un locutor le daba la bienvenida a Silman cuando lo presentaba, en otro sincericidio que lo ponía en evidencia que no vive en Nuestra Ciudad.
De igual modo y por su lado, en el acto que tuvo lugar en Nuestra Ciudad, el Juan Manzur quiso aparentar frente a la teleaudiencia que goza de mucha popularidad y apoyo ciudadano, cuando a simple vista se notaba que a la gente no le importaba escuchar sus discursos, ya que empezó a moverse hacia la salida antes que termine de dirigirse al público que se retiraba.
Así no cuesta mucho concluir que todos estos dirigentes, lo único que consiguieron es convertirse en actores y protagonistas de una farsa democrática.

