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De los Consejos de Caciques a la Santa Hermandad y de aquella baja institucionalidad a la Municipalidad de Alderetes

De la Cultura de la Oralidad nativa, a la imposición de la escritura invasora.

De aquél Tucumán bañado por los doce ríos; de aquella frondosa selva, que brindaba alimento, vestido y precarios cobijos a los hermanos nativos. Tanto como de aquella fértil llanura al naciente del Salí, a la conformación de una urbanidad tan compleja, como promisoria Ciudad de Alderetes.

Del rechinar de Carretas a dar paso al aeropuerto.

De Comisión de Higiene al rango de una populosa Municipalidad; obviamente, luego de transcurrir un lento peregrinaje desde ser Villa, hasta evolucionar al grado de Comuna Rural.

De comunidades Mocovíes, Lules, Diaguitas o Tonocotés(es), a nutridos barrios y dolientes asentamientos.

De una supervivencia de abastecimiento ecológico pasada, al hábito de procurarse todo en un supermercado en nuestros días.

De una evangelización con una feroz e impiadosa reducción al trabajo forzado, a la ciber colonización.

De un estilo de vestimenta simple y efectiva, al sometimiento que impone hoy la moda.

De un ágil y permanente trajinar por los bosques intactos, a un sedentario modo de trabajar y disfrute del ocio, que para ser más confortables, exige y provoca deforestación.

De una cotidiana interacción humana, a una lamentable comunicación virtual.

De una comunidad que disponía de todos los recursos para subsistir, a una sociedad, que por injusta y desigual provoca hambre y desempleo.

De una sobria y fresca dieta equilibrada, a la variada comida chatarra enlatada.

Del valerse de utensillos prácticos, (llámense: arcos, flechas, piedras afiladas o vasijas), al difícil acceso a la tecnología de: electrodomésticos, herramientas y vehículos.

De Órdenes de Reyes y Bulas a una Constitución Nacional.

De la imposición monárquica, a la costosa instauración de la República.

De las revueltas por motivos clasistas o ideológicos, a ser parte de una Nación.

De una indignante negación al ser salvaje, a una sociedad con sujetos de derecho.

De una preciada libertad al natural, a una condición de esclavitud colonial. Y de una persistente lucha de religiosos y pensadores, a la actual condición de Ciudadanía.

De un violento choque de culturas y visiones, con diversos tipos de enfrentamientos, a un urgente llamado a la tolerancia para la convivencia.

De un perturbado discurrir de instituciones, con intereses y pertenencias irreconciliables y enfrentadas, a un civilizado modo de organización social que hoy conocemos como Democracia.

Y a partir de la Esperanza del Pueblo, en su participación para la elección de sus representantes, para que ellos le provean el Estado de Bienestar, se sucedieron, en un vaivén de gestiones, algunos mandatos impregnados de corrupción o, en el mejor de los casos, de gestiones favorables a la mayoría de sus representados.

Y así, una vez que ponemos la atención en el presente, deberíamos estar agradecidos de poder elegir a nuestros gobernantes. Como también correspondería, dar tiempo y conservar la confianza en quienes hoy nos gobiernan, en representación de todos los y las: Alderetenses, Tucumanos y Argentinos

Por: Perfidus Jack