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Apagón informativo en el Servicio Meteorológico genera alerta en aeropuertos de todo el país

La falta de datos oficiales por una medida gremial podría provocar demoras y cancelaciones de vuelos durante la jornada de este viernes

El inicio de la jornada de este viernes 24 de abril no fue uno más para el sistema aerocomercial argentino. Desde temprano, una medida de fuerza impulsada por trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional encendió las alarmas en aeropuertos de todo el país, al interrumpir la difusión de información clave para la navegación aérea.

Se trata de un “apagón informativo” que afecta directamente la emisión de datos meteorológicos, fundamentales para la planificación, despegue y aterrizaje de aeronaves. Sin esa información, cada operación aérea entra en una zona de incertidumbre que obliga a extremar precauciones y, en muchos casos, a reprogramar vuelos.

La medida, llevada adelante por el gremio ATE, responde a reclamos vinculados a despidos dentro del organismo, que según denunciaron alcanzan a más de un centenar de trabajadores. En ese contexto, la protesta impacta en un área estratégica donde la información no es un complemento, sino una condición indispensable para operar.

Durante las primeras horas del día, el escenario ya comenzaba a mostrar sus consecuencias: demoras en partidas, reprogramaciones y un clima de incertidumbre tanto para pasajeros como para las propias aerolíneas, que dependen de reportes actualizados para garantizar la seguridad de cada vuelo.

El impacto no se limita únicamente al transporte aéreo. La ausencia de datos meteorológicos oficiales también puede generar complicaciones en otras actividades sensibles a las condiciones climáticas, como la navegación fluvial y ciertos servicios logísticos.

Frente a este panorama, se recomienda a quienes tengan vuelos programados para hoy que verifiquen el estado de sus viajes antes de dirigirse a los aeropuertos y se mantengan atentos a posibles modificaciones.

Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y mantiene en vilo a uno de los sistemas más sensibles del país, donde cada decisión depende, en gran medida, de lo que ocurre en el cielo.