Una incauta vecina reclamaba al Servicio 911 una inmediata actuación de las fuerzas de seguridad, porque suponía que su hija menor había sido secuestrada.
Con cuyo clamor, se activaron todos los procedimientos policiales previstos para este tipo de denuncias.
Según el relato de su progenitora, ‘la nena estaba desaparecida’, pero, esa versión fue desvirtuada cuando una patrulla realizó una serie de entrevistas a sus allegados y -por suerte- rápidamente encontraron entristecida a la menor, en un merendero situado en las proximidades de su casa.
Cuando los uniformados se presentaron ante la angustiada Señora para entregarle su hija en buen estado, la denunciante manifestó que había olvidado la secuencia en la que había llevado y dejado a la nena en ése merendero.
Según reconocieron las propias autoridades policiales de la Comisaría y de la Unidad Regional Este, la falsa denuncia tiene que ver con una campaña malintencionada que promueven grupos de irresponsables, para generar miedo y provocar una sensación de inseguridad en la población, ya que los mismos, son enemigos del orden y la paz social. Y con ese fin envían falsas alarmas de supuestos: intentos de secuestros y asesinatos para robar órganos a los niños y adolescentes.
Por tal razón, los jefes policiales hacen notar a la opinión pública que la policía está dedicada con todas sus unidades, al cuidado de los tucumanos las 24 horas de cada jornada.
Situación que además, debe advertirnos que las redes sociales también pueden ser utilizadas para crear pánico y confusión por parte de los perversos emisores de falsos mensajes.


